brYera
martes, 24 de noviembre de 2015
Sebastiao Salgado fotógrafo de lo humano
Unas trescientas fotografías con temas sobre los refugiados de guerra, la lucha por la tierra, las megaciudades, el exilio y los niños, abren al público checo una ventana a la difícil realidad que viven millones de personas en diferentes partes del planeta. El autor de la muestra es el fotógrafo brasileno Sebastiao Salgado que ha recorrido el mundo para mostrarnos lo dura que también suele ser la vida.
Durante seis años Sebastiao Salgado visitó y fotografió el dolor de seres humanos iguales a nosotros, pero con una gran diferencia: viven en la miseria, sufren dolor, violencia y persecución, con la única culpa de haber nacido por ejemplo en tierras malditas, o bien dominadas por sistemas totalitarios encabezados por fanáticos. Sebastiao Salgado, nació en 1944 en A imorés, Minas Gerais, Brasil. Economista de profesión, realizó el doctorado en ciencias Económicas en la Universidad de París. Trabajó en el Ministerio de Finanzas de Brasil. Cuando decidió abandonar sus ocupaciones anteriores y dedicarse profesionalmente a la fotografía tenía 30 años. Mánes, uno de los centros culturales más importantes de la capital checa abrió sus puertas al brasileno Sebastiao Salgado, de 57 años, que entre 1993 y 1999 recorrió más cuatro decenas de países para documentar en su muestra "Éxodos" el rostro de hombres sin tierras, niños abusados, mujeres maltratadas y ancianos obligados a dejar su tierra en lugar de vivir una vejez digna y tranquila.
Muchas veces le han preguntado y todavía preguntarán ¿Por qué? Y todo parece indicar que su respuesta siempre será la misma: "Tengo la esperanza de que, como individuos, como grupos, como sociedades, seamos capaces de pararnos a reflexionar sobre la condición humana en este cambio de milenio".
Según explicara el fotógrafo brasileno, radicado actualmente en París, el proyecto "Éxodos" es la continuación de una obra anterior conocida como "Trabajadores" en la que entonces trató de explicar que muchas veces las personas pierden su empleo por la producción masiva; a los campesinos se les expulsa de las zonas agrícolas, de una región a otra. Y acuden a la ciudad en busca de trabajo.
De acuerdo con Salgado, anualmente 120 millones de trabajadores del campo se suman a esta emigración. Ciudades como Bombay, México, Manila, Yakarta, Sao Paulo, tenían en el pasado cuatro o cinco millones de habitantes; ahora tienen quince. Actualmente en la India hay más de 150 ciudades con más de un millón de habitantes. Todo esto se puede apreciar en la dramáticas fotos de Sebastiao Salgado.
A la pregunta de qué espera conseguir con su proyecto "Exodos", Sebastiao Salgado asegura que no es quien para juzgar qué es bueno o qué es malo; que sus fotografías lo único que hacen es representar lo que ocurre en el presente ciclo de desplazamientos y migraciones.
"Mi gran esperanza es ayudar a suscitar el debate para que podamos hablar sobre la condición humana teniendo en cuenta a la gente desplazada de todo el mundo. Mis fotografías sirven para unir de cierta manera lo que está ocurriendo".
Uno de los mensajes más claros de la fotografía de Salgado es la fascinación por lo humano, incluso en condiciones infrahumanas. Nunca usa flash ni toma fotografías a color." No veo el mundo a color, el blanco y negro es más silencioso, pasa inadvertido, con él puedo reproducir lo que sentí cuando tomaba la fotografía", sostiene.
El fotógrafo Sebastião Salgado presenta en Roma los rostros amargos del éxodo
Rostros de emigrantes, cargados de bultos, que miran con amargura a
la cámara. Rostros de fugitivos deformados por la desesperación,
inmortalizados en mitad de la tragedia de la huida. La exposición que
ayer se inauguró en las antiguas Caballerizas Papales del Quirinal en
Roma, integrada por tres centenares de fotografías de Sebastião Salgado,
no pretende cautivar al espectador sino golpearle, con la fuerza de un
directo al estómago. La muestra itinerante, que llegará a España en
otoño, permanecerá abierta en la capital italiana hasta el 3 de
septiembre.
Durante siete años, Salgado, el más famoso de los fotógrafos "de denuncia", ha recorrido el mundo, o mejor dicho, los dramas del mundo, para ofrecer a los ciudadanos de Occidente una visión inquietante y conmovedora que se parece poco a la que rodea a este 15% de la población del planeta claramente privilegiada. Sebastião Salgado (Almores, Brasil, 1944), con su cabeza rapada y sus ojos claros de mirada imperativa, ha recorrido las zonas más recónditas con su cámara al hombro y dos objetivos preparados. El resultado de todos esos años de reporterismo fotográfico son estos testimonios de seres humanos colocados en situaciones extremas. Hay cinco categorías de dramas tan extendidos que casi han perdido su naturaleza de dramas.Están en primer lugar los refugiados y emigrantes, los kurdos que huyen de Turquía, los afganos, los bosnios y los albanokosovares, pero también los serbios y los palestinos y los desesperados del Tercer Mundo que se agolpan en las fronteras del mundo rico y desarrollado, en Europa y América. Luego vienen las fotografías de africanos, un continente convulsionado por sangrientos conflictos: guerras tribales, genocidios, persecuciones a muerte. Están también los campesinos de América Latina a los que las grandes empresas imponen muchas veces un éxodo sin esperanza. Y las monstruosas "conurbaciones" asiáticas, Yakarta, Manila o Shanghai, donde se hacinan millones de personas sin identidad, convertidas en una masa informe. Por último, una sección dedicada a los niños de todas las tragedias.
Salgado, nacido en una familia modesta, logró licenciarse en Economía y ejerció esta profesión en Brasil hasta 1970. Ese año descubrió de golpe su pasión por la fotografía que ya no le ha abandonado. Comenzó primero ofreciendo sus colaboraciones hasta que fue contratado por la prestigiosa agencia Magnum. De ahí el absoluto salto a la fama gracias a sus impresionantes reportajes de seres humanos en el, a menudo, terrible trance de sobrevivir.
Revulsivo
Gracias a ventajosos contratos con diversos medios de comunicación, entre ellos El País Semanal, Salgado ha cumplido su misión de mostrar el mundo real ante los ojos de la minoría rica. ¿Cuál es su verdadera pretensión? ¿Crear arte a costa del dolor humano? ¿Construirse una sólida fama a costa de los dramas que le rodean? "Mis fotografías son un intento de ofrecer una radiografía de las condiciones en que se encuentra nuestro planeta", ha declarado Salgado al diario La Repubblica, que patrocina la exposición junto a la Agencia Romana del Jubileo y la agencia Contraste.
"Hay un 15% de la población mundial en marcha hacia el futuro. Todos con su estupendo coche, todos grandes consumidores, gozando de una considerable seguridad. Pero el restante 85% que está precisamente En camino (título de la exposición romana), para intentar huir del pasado, es una humanidad obligada a la diáspora después de haber perdido la propia base, gente que se lanza a la carretera en busca de nuevas raíces. Mi exposición muestra la condición humana en el mundo. Y querría que sirviese a los que la visiten para comprender la situación y, por tanto, para elegir cómo comportarse. Querría que estas fotografías fueran como un espejo para quienes las miran".
Salgado ha publicado ya buena parte de estas fotografías en los principales periódicos del mundo; sin embargo, al iniciarse el nuevo milenio, considera que ha llegado el momento de pararse a reflexionar y contemplar en conjunto una obra tan bella como desoladora. "Podría volver a empezar. En África, la situación sigue igual", dice. Y no es que los ciudadanos del mundo occidental tengan la culpa de la hambruna en ese continente, "pero, en parte, somos culpables", apunta Salgado, que vive en París desde hace años, "por haber consumido alimentos que los africanos han tenido que producir a bajo coste. Si existe un problema en Kosovo, nos afecta a todos por el modo en que hemos actuado o dejado de actuar en el momento de la disgregación de la ex Yugoslavia".
La exposición, instalada en las antiguas Caballerizas Papales, en la colina del Quirinal, uno de los museos más cotizados de Roma, pretende servir de revulsivo al visitante. "No busco conmoción, ni lágrimas; sólo quiero que se empiece a hablar, que se discuta, que no se haga como si nada". Y, de paso, que se hable también de Sebastião Salgado.
Los niños nos juzgan
El apartado más impresionante de la exposición
En camino,
del fotógrafo Sebastião Salgado, que ayer se inauguró con todos los honores en Roma, lo constituyen las fotografías de niños, retratados por Salgado a lo largo de siete años.
Son las primeras víctimas de los conflictos armados que sacuden el mundo, pero también de la durísima vida cotidiana en países en paz. Niños que miran con ingenuidad, casi felices, a la cámara del fotógrafo brasileño, en otros casos, ojos que sostienen la
mirada
del objetivo con una intensidad escalofriante.
El repertorio de edades y nacionalidades es tan variado como uniforme. La condición de todos los niños retratados, nacidos para engrosar las cifras de la población humana que vive en medio de grandes dificultades.
Niños de los campos de refugiados afganos, hijos de campesinos sin tierra en Brasil, pequeños tutsis en campos de refugiados de Ruanda, niños sudaneses en el campo-escuela de Natinga, camboyanos, huérfanos en Mozambique. Niños con esa madurez prematura que da el contacto con las dificultades a una edad en la que sólo se debería pensar en el juego.
Salgado comentará el 11 de julio en Madrid su proyecto
Éxodos,
con la itinerancia de la muestra por España y Latinoamérica durante tres años, la publicación de los catálogos en español, que cuenta con el patrocinio de la Fundación Retevisión, y una serie de debates. El montaje ya se ha concretado en Madrid, el 18 de septiembre, en el Círculo de Bellas Artes, y en mayo de 2001 en La Pedrera de Barcelona. La edición en español de los libros
Éxodos y Retratos de los niños del éxodo
acaba de aparecer. El último título también se publica en brasileño, editado por la Fundación Telefónica en Brasil.
Durante siete años, Salgado, el más famoso de los fotógrafos "de denuncia", ha recorrido el mundo, o mejor dicho, los dramas del mundo, para ofrecer a los ciudadanos de Occidente una visión inquietante y conmovedora que se parece poco a la que rodea a este 15% de la población del planeta claramente privilegiada. Sebastião Salgado (Almores, Brasil, 1944), con su cabeza rapada y sus ojos claros de mirada imperativa, ha recorrido las zonas más recónditas con su cámara al hombro y dos objetivos preparados. El resultado de todos esos años de reporterismo fotográfico son estos testimonios de seres humanos colocados en situaciones extremas. Hay cinco categorías de dramas tan extendidos que casi han perdido su naturaleza de dramas.Están en primer lugar los refugiados y emigrantes, los kurdos que huyen de Turquía, los afganos, los bosnios y los albanokosovares, pero también los serbios y los palestinos y los desesperados del Tercer Mundo que se agolpan en las fronteras del mundo rico y desarrollado, en Europa y América. Luego vienen las fotografías de africanos, un continente convulsionado por sangrientos conflictos: guerras tribales, genocidios, persecuciones a muerte. Están también los campesinos de América Latina a los que las grandes empresas imponen muchas veces un éxodo sin esperanza. Y las monstruosas "conurbaciones" asiáticas, Yakarta, Manila o Shanghai, donde se hacinan millones de personas sin identidad, convertidas en una masa informe. Por último, una sección dedicada a los niños de todas las tragedias.
Salgado, nacido en una familia modesta, logró licenciarse en Economía y ejerció esta profesión en Brasil hasta 1970. Ese año descubrió de golpe su pasión por la fotografía que ya no le ha abandonado. Comenzó primero ofreciendo sus colaboraciones hasta que fue contratado por la prestigiosa agencia Magnum. De ahí el absoluto salto a la fama gracias a sus impresionantes reportajes de seres humanos en el, a menudo, terrible trance de sobrevivir.
Revulsivo
Gracias a ventajosos contratos con diversos medios de comunicación, entre ellos El País Semanal, Salgado ha cumplido su misión de mostrar el mundo real ante los ojos de la minoría rica. ¿Cuál es su verdadera pretensión? ¿Crear arte a costa del dolor humano? ¿Construirse una sólida fama a costa de los dramas que le rodean? "Mis fotografías son un intento de ofrecer una radiografía de las condiciones en que se encuentra nuestro planeta", ha declarado Salgado al diario La Repubblica, que patrocina la exposición junto a la Agencia Romana del Jubileo y la agencia Contraste.
"Hay un 15% de la población mundial en marcha hacia el futuro. Todos con su estupendo coche, todos grandes consumidores, gozando de una considerable seguridad. Pero el restante 85% que está precisamente En camino (título de la exposición romana), para intentar huir del pasado, es una humanidad obligada a la diáspora después de haber perdido la propia base, gente que se lanza a la carretera en busca de nuevas raíces. Mi exposición muestra la condición humana en el mundo. Y querría que sirviese a los que la visiten para comprender la situación y, por tanto, para elegir cómo comportarse. Querría que estas fotografías fueran como un espejo para quienes las miran".
Salgado ha publicado ya buena parte de estas fotografías en los principales periódicos del mundo; sin embargo, al iniciarse el nuevo milenio, considera que ha llegado el momento de pararse a reflexionar y contemplar en conjunto una obra tan bella como desoladora. "Podría volver a empezar. En África, la situación sigue igual", dice. Y no es que los ciudadanos del mundo occidental tengan la culpa de la hambruna en ese continente, "pero, en parte, somos culpables", apunta Salgado, que vive en París desde hace años, "por haber consumido alimentos que los africanos han tenido que producir a bajo coste. Si existe un problema en Kosovo, nos afecta a todos por el modo en que hemos actuado o dejado de actuar en el momento de la disgregación de la ex Yugoslavia".
La exposición, instalada en las antiguas Caballerizas Papales, en la colina del Quirinal, uno de los museos más cotizados de Roma, pretende servir de revulsivo al visitante. "No busco conmoción, ni lágrimas; sólo quiero que se empiece a hablar, que se discuta, que no se haga como si nada". Y, de paso, que se hable también de Sebastião Salgado.
Los niños nos juzgan
El apartado más impresionante de la exposición
En camino,
del fotógrafo Sebastião Salgado, que ayer se inauguró con todos los honores en Roma, lo constituyen las fotografías de niños, retratados por Salgado a lo largo de siete años.
Son las primeras víctimas de los conflictos armados que sacuden el mundo, pero también de la durísima vida cotidiana en países en paz. Niños que miran con ingenuidad, casi felices, a la cámara del fotógrafo brasileño, en otros casos, ojos que sostienen la
mirada
del objetivo con una intensidad escalofriante.
El repertorio de edades y nacionalidades es tan variado como uniforme. La condición de todos los niños retratados, nacidos para engrosar las cifras de la población humana que vive en medio de grandes dificultades.
Niños de los campos de refugiados afganos, hijos de campesinos sin tierra en Brasil, pequeños tutsis en campos de refugiados de Ruanda, niños sudaneses en el campo-escuela de Natinga, camboyanos, huérfanos en Mozambique. Niños con esa madurez prematura que da el contacto con las dificultades a una edad en la que sólo se debería pensar en el juego.
Salgado comentará el 11 de julio en Madrid su proyecto
Éxodos,
con la itinerancia de la muestra por España y Latinoamérica durante tres años, la publicación de los catálogos en español, que cuenta con el patrocinio de la Fundación Retevisión, y una serie de debates. El montaje ya se ha concretado en Madrid, el 18 de septiembre, en el Círculo de Bellas Artes, y en mayo de 2001 en La Pedrera de Barcelona. La edición en español de los libros
Éxodos y Retratos de los niños del éxodo
acaba de aparecer. El último título también se publica en brasileño, editado por la Fundación Telefónica en Brasil.
EXPOSICIÓN FOTOGRAFIANDO MI HABANA
La Fototeca Histórica de la OHC en armonía con su labor de conservación y difusión de los fondos y colecciones que forman nuetro patrimonio gráfico documental, desarrolla el proyecto "Imagen Creativa y Patrimonio".
Diseñado para difundir el patrimonio fotográfico donse se visualice no solo una imagen resultante, sino el proceso íntegro, desde la captura de un instante por un dispositivo hasta el proceso químico que permite su materialización.
Esta exposición muestra originales de la época (ambrotipos y Ferrotipos)

Taller de Procesos Fotográficos
Algunos procesos fueron:
- Cianotipia
- Colodión
- Platinotipia
- Papel salado/ calotipo
- Álbumina
- Impresión al carbón
- Plata sobre gelatina
1 eras técnicas fotográficas:
- Daguerrotipo
- Ambrotipo
- Ferrotipo

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